
Una de las preguntas más frecuentes a la hora de decidirse a estudiar un posgrado es sí el dinero y el tiempo invertido retribuirá 'ganancias' tanto profesionales como personales. Esa inquietud pueden ser insistente si se piensa en un país como Colombia y si ese estudio se hace en el exterior.
Tal vez una respuesta concreta no existe. Los más optimistas pensarán de inmediato en una ganancia económica y algunos más realistas en una retribución a mediano y largo plazo. Sin embargo, está la respuesta de los analistas y estudiosos que están seguros de que educarse trae los más altos dividendos a un país de economías emergentes y variables como la colombiana.
El estudio Financiando la educación ? Inversiones y Rendimientos, que fue encargado por 16 países con economías en desarrollo, siete de ellas latinoamericanas (Argentina, Brasil, Chile, China, Egipto, India, Indonesia, Jamaica, Malasia, Paraguay, Perú, Filipinas, Tailandia, Túnez, Uruguay y Zimbabwe), indicó que en las dos últimas décadas la inversión educativa aportó aproximadamente medio punto porcentual a la tasa de crecimiento anual de esos países.
Este resultado toca directamente a los intereses de los gobiernos, que se han preocupado por incrementar el acceso a la educación y por ende la mano de obra basada en el conocimiento. Aunque Colombia no hizo parte del estudio, algunas de esas características la equiparan con los países latinoamericanos que hicieron parte de éste y se pueden establecer algunas comparaciones con nuestra situación actual.
Pero mientras el mundo actual demanda por profesionales cada día mejor preparados, las economías en desarrollo entran en la paradoja de necesitar personas más capacitadas pero ofertas concretas en todos los campos del conocimiento.
Un recurso clave
A pesar de esto, el informe analiza un punto importante para los profesionales de esos países. Las personas con un mejor nivel educativo tienen mejores posibilidades en el mercado laboral, mayores probabilidades de estar y permanecer empleadas, y entre mejor calificados estén mayor será su ingreso. Esta variable tiene mejores cualidades si esa capacitación se hizo fuera del país.
Por ejemplo, en Indonesia un hombre con posgrado gana un 82% más que uno que sólo cuente con educación universitaria. En Paraguay la diferencia alcanza un 300%.
El reporte encontró que la relación entre la educación y el crecimiento económico durante los últimos 20 años fue más fuerte en Argentina, Chile, Jamaica, Malasia, Perú, Filipinas y Uruguay, y que durante los años noventa fue mayor en Brasil, Indonesia, Tailandia y Zimbabwe.
Como conclusión, los autores del estudio dicen que aunque el conocimiento es un recurso clave para el desarrollo, éste no será en muchos años el denominador común de estos países.
Pero descubrir que la educación es una inversión con dividendos a largo plazo si es un punto de partida para tomar una decisión a la hora de estudiar, sobre todo fuera del país de origen.
Educar sí paga. Con una inversión eficaz y una distribución equitativa, el conocimiento puede convertirse en un activo no sólo abundante sino renovable y auto generable. Y con un ingrediente implícito en un comienzo intangible, la satisfacción de contribuir al crecimiento del país.
*Con información del estudio de la Organización para Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE.
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